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Para Sanar Hay Que Cambiar

Para sanar hay que cambiar

Todos hemos venido con capacidades de sanación. Procedemos de la Divinidad, somos chispas divinas de la Fuente, de todo lo que Es, ha sido y será por los siglos de los siglos. En nuestro interior tenemos las claves y los recursos para mantener una vida coherente, en todos los sentidos y aspectos. Lo natural es estar saludable. A medida que vamos despertando y recorriendo un camino de conciencia, esas capacidades se van activando. Las semillas de información van creciendo y dando sus frutos mientras más practiquemos más recordamos y más independientes nos hacemos, más confiamos en nuestra luz interna y menos importancia le damos a los maestros externos.

Todos en algún momento del recorrido necesitamos otras personas que nos ayuden, guíen o acompañen. Estas personas no son seres superiores ni tampoco lo saben todo, sino que  mediante el camino que han hecho o empezado a hacer pueden relatar a otros la experiencia y brindar su compañía y la sabiduría adquirida, siempre de igual a igual porque todos somos iguales ante las esferas superiores de conciencia y estaría bien que lo fuéramos también en éstas.

La experiencia a mí me indica que todos hemos venido con misiones puntuales y con esto no quiero indicar que algunos son “especiales”sino que somos seres complementarios. Esas misiones específicas nos ayudan a asistirnos unos a otros, ayudarnos a despertar y recordar. Eso es para mí el verdadero trabajo en equipo aunque cada uno trabaje en soledad porque desde lo unitario se abarca el colectivo.

Lo claro para mí es que nadie sana a nadie de nada ni nadie salva a nadie de nada. Podemos todos ayudarnos entre nosotros, pero lo que sana es la conciencia de cada uno y nadie puede vivir la historia del otro. Solo a ayudar a aclararla, a guiar a esa conciencia a que encuentre la luz necesaria para tomar las riendas de su vida y comenzar a cambiar lo que sea necesario. La conciencia es sanación en estado puro. Cuanto más elevado tu estado de conciencia más saludable te encontrarás, más abundante serás, más feliz serás y más coherente serás. Todo es parte de lo mismo ya que nada puede separarse.

Lo habitual es que, si eres abundante en un aspecto también lo seas en muchos otros y si eres carente en un sentido, también lo seas en otros tantos. Se trata de poner la conciencia en cada situación e instante de tu vida, y con la práctica te aseguro que es posible conseguirlo.

La conciencia exige siempre movimiento, acciones, transformación y cambio. Piensa en los saltos de conciencia que has tenido en tu vida y podrás asociarlos rápidamente a cambios ya sea de conducta, de sitio, de emoción o incluso cambios físicos que has decidido comenzar. Si quieres sanación, tendrás que trasladarte sí o sí a otro nivel de este gran juego. Si te quedas igual, sólo pensando lo que deberías hacer sabrás que nada cambiará. Y entras entonces en la prisión del ego. El ego no quiere sobresaltos ni cambios porque todo movimiento para él es sinónimo de muerte y lo que quiere es que sobrevivas así que como modo de supervivencia y protección te pondrá delante de los ojos al miedo. Miedo a que sea inútil la decisión que quieras asumir, miedo a que no funcione o que el resultado final no sea el esperado, miedo a quedarte solo, etc. Si eres capaz de saltar esa barrera mental, estarás eligiendo despertar la conciencia. Arriesgarte, asumir responsabilidades, afrontar las transformaciones que se ponen delante de tu realidad porque la sanación también forma parte de una elección. Si eliges sanar, eliges cambiar.

 

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