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La Importancia De La Coherencia

La importancia de la coherencia

En nuestra vida, lo que pensamos, decimos y hacemos tiene que tener un equilibrio y una lógica. La armonía entre el pensar, decir y hacer es la base de la salud, (física, emocional y espiritual). Piensa qué ocurre cuando te callas algo que sientes o piensas. ¿Cómo repercute eso en tu vida cotidiana, en tu trabajo o vida personal?, ¿Cómo te hace sentir y qué consecuencias físicas puede tener esa prohibición que te has impuesto? Piensa en lo que ocurre si esta acción que reprimes, (el no decir lo que sientes y piensas) se dilata en el tiempo o se reitera una y otra vez, de manera crónica. ¿Cómo sería tu vida?. Piensa qué sucede cuando dices una cosa y haces otra. ¿Quién es la única persona que sufre? ¿Quién es la persona que se miente a sí mismo o busca excusas para no afrontar los actos y las consecuencias de lo que sí le gustaría hacer, pero no hace? ¿Qué pasa cuando no nos responsabilizamos de quienes realmente somos por no querer reconocernos o por no querer asumir lo que el mundo vería de nosotros si realmente nos aceptáramos?. Al final, somos nosotros mismos quienes sufrimos las consecuencias de la incoherencia que generamos. La mayor cantidad de enfermedades se producen cuando se expresa la incoherencia a través nuestro. La armonía consiste en ser sinceros con todo lo que ello pueda implicar. Le guste a quien le guste y le moleste a quien le moleste, incluso a nosotros mismos.

No hay peor cosa para nuestra esencia que el miedo a asumir nuestra propia identidad, con nuestras vulnerabilidades y nuestras fortalezas. Nuestro ser humano divino lo que más necesita para estar saludable es coherencia mental, emocional y espiritual para que la coherencia física se manifieste en todo su esplendor. Lo “normal” es ser coherente, lo que ocurre es que desde la infancia estamos expuestos a la aceptación o negación externas, de la familia, los amigos, la escuela, y la sociedad. Nos definimos a través de lo externo en lugar de mirar hacia adentro y observar realmente quienes somos y qué queremos de nuestra vida.

Llevamos a cuestas muchas capas de ego que van cubriendo nuestra alma y cuando decidimos despertar lo que tenemos que hacer es un des-aprendizaje de absolutamente todo. Desaprender todo aquello que nos han enseñado y hemos asumido como creencia absoluta.

El camino de regreso a la esencia consiste en quitarse de la piel todo aquello que nos han dicho que somos, lo que hemos creído que somos y empezar a pensar, decir y hacer lo que en nuestro interior está latente y que no coincide con años y años de aprendizajes.

Se trata de ser capaz de mirar los propios velos. Aceptarlos, transformarlos y decir basta. Ya no ocultarse  más, ya no más disfraces ni engaños. y vivir desde la verdad, la propia verdad que se encuentra en nuestro timo, templo sagrado de la palabra. Despertar ese poder para que la vida comience a fluir y podamos recibir todo lo que por derecho divino nos pertenece. Somos seres humanos divinos, provenimos de una misma fuente, creados a imagen y semejanza de ella. ¿Cómo no vamos a reconocer la divinidad que hay en nuestro interior? Comenzar a expandir esa llama desde dentro hacia afuera, aceptando, reconociendo, integrando lo que haga falta y brillando. Porque para brillar también hay que atreverse.

 

 

 

 

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